En este episodio hablaré de la necesidad cambiar la imagen del comercio local, escapando de los clichés que condicionan la imagen actual para que podamos construir una nueva imagen más acorde a lo que espera el consumidor actual.
Pero, antes de empezar, quiero contarte algo.
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El anuncio de prensa más famoso de la Historia
Es muy probable que alguna vez hayas oído hablar del anuncio de prensa más famoso de la Historia. Se atribuye al explorador Ernest Shackelton, durante la preparación de su intento de atravesar la Antártida por tierra.
El anuncia decía así:
«Se buscan hombres para viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura retorno con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito».
Como ves, el anuncio era tan breve como impactante. Y tan impactante como falso. De hecho, no se ha encontrado ningún registro de este anuncio en los archivos del periódico The Times.
Lo que sí cuentan los registros es que varios miles de voluntarios se presentaron para formar parte de la tripulación del Endurance, que finalmente saldría del puerto de Plymouth en el verano de 1914 con una tripulación de 28 hombres y decenas de perros. Y no tengo pruebas, pero tampoco dudas, de que los argumentos que llevaron al alistamiento de esta cantidad de exploradores fueron algo más inteligentes y empáticos que los que incluía el anuncio falso.
La historia de la expedición y de los problemas que tuvieron durante todo el viaje es apasionante, pero te la dejo para que investigues por tu cuenta. Ahora solo te diré que todos regresaron con vida porque me gustaría céntrame en contarte las razones por las que he elegido esta historia para la introducción.
La épica no ayuda al comercio local
En el comercio local llevamos varias décadas enfrentándonos a todo tipo de retos, pero hay dos que han crecido enormemente en los últimos años. Me refiero a la jubilación de comerciantes y la abundancia de locales comerciales vacíos. O, si los combinamos, podemos hablar de los retos que suponen la sucesión y la desertificación comercial de calles y barrios.
Por ello, en los últimos años se están haciendo grandes esfuerzos para fomentar el emprendimiento comercial, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Sin embargo, la imagen que se ha construido del comercio local entre la población, especialmente para esas generaciones que deberían tomar el relevo, no parece la mejor para favorecer el emprendimiento.
Por ejemplo, muchas de las apariciones del comercio local en medios de todo tipo tienen que ver con cierres. Y aunque se hagan desde la buena intención, consiguen asentar entre la población esa idea de que el comercio local no tiene futuro.
Otras publicaciones, incluso algunas campañas de sensibilización se centran en destacar aspectos que ahuyentarían a cualquier emprendedor potencial. Y este es el caso de una noticia que leí hace unos días, en la que se entrevistaba a tres panaderos que se jubilaban y cerraban sus negocios.
Uno de los panaderos decía: «el mayor ‘problema’ ha sido tener que trabajar todos los días. No descansábamos, trabajábamos los 365 días del año. También en festivos. Empezábamos a las doce de la noche y seguíamos hasta las diez de la mañana en el obrador. Es duro, pero acabas acostumbrándote» Otro añadía «es mejor que esta profesión te venga de familia. Mejor que hayas visto cómo trabajaba tu abuela, tu tío, tu tía, tu padre. Que entiendas los horarios extraños, que no hay sábados ni domingos»
Como decía antes, este tipo de noticia no es algo puntual. Incluso en el propio sector es bastante habitual encontrar discursos abundando en la épica y los clichés que relacionan el comercio local con jornadas de trabajo infinitas, con ser el psicólogo gratuito del vecindario y una combinación variada de exigencias y renuncias.
Necesitamos cambiar la imagen del comercio local
Como en el anuncio de Shackelton, poner el acento en estos clichés épicos pero negativos no parece la mejor estrategia ni el mejor mensaje si queremos potenciar la sucesión de la gran cantidad de negocios del comercio local que van a desaparecer en los próximos años.
Y te cuento esto porque necesitamos más jóvenes y niños que quieran ser comerciantes y que sientan atractivo por el comercio. Porque necesitamos comerciantes jóvenes si queremos tener clientes jóvenes en nuestro comercio. Y necesitamos emprendedores si queremos renovar la oferta comercial que proponen nuestras calles.
Para conseguirlo necesitamos cambiar la imagen del comercio que se traslada desde diversos entornos, incluido el entorno del comercio local. Las noticias y los discursos no pueden seguir en la misma línea, porque así nadie querrá acercarse al comercio local. Pero, sobre todo, tenemos que cambiar la imagen del comercio local porque ese discurso está desactualizado. De hecho, en una gran parte de los comercios actualizados se trabaja de otra manera.
Y de todo ello me gustaría hablarte en este episodio.

La épica alrededor del comercio local
Hace unas semanas participé en un evento impartiendo una charla sobre la necesidad de actualizar el comercio local. Dentro del evento también había una mesa redonda, en la que yo no participaba, pero sí lo hacían un comerciante y otras dos personas que representaban, respectivamente al ayuntamiento de la población y a la asociación de comerciantes.
Comenzó hablando el representante municipal con un discurso que pretendía homenajear al comercio local. Como colectivo, destacó que los comercios abiertos dan luz a las calles y que cuando cierran aumenta la inseguridad. De manera individual, recordó lo esforzado de la profesión, la cantidad de horas de dedicación que requiere y la lucha que supone mantener el negocio abierto. Para sorpresa de nadie, y en una audiencia compuesta por comerciantes, se ganó el aplauso de la audiencia.
A continuación, intervino el comerciante, un chico de unos cuarenta años que tenía dos comercios bastante exitosos en la población, en los que empleaba a una decena larga de personas.
La sorpresa vino cuando comenzó su presentación diciendo que no se veía representado en la épica del discurso inicial. Que ellos trabajaban las horas que tocaba, se formaban para tener sus conocimientos y habilidades al día y que no luchaban más que la mayoría de las empresas independientes de su tamaño.
Y aunque es posible que no se llevase tantos aplausos como el discurso previo, creo que tenía mucha razón en destacar que la épica habitual alrededor del comercio no está haciendo mucho por aumentar el atractivo de esta profesión. Y mucho menos para atraer a los jóvenes y fomentar el emprendimiento comercial.
El emprendimiento no es para todo el mundo
Antes de entrar en el tema del emprendimiento comercial, voy a hacer un alto para hablar un poco del emprendimiento en general.
Y lo primero que quiero decir es que, después de haber trabajado con unos cuantos cientos de emprendedores, quiero recordar que el emprendimiento no es para todo el mundo. No es que haya que ser un super héroe para emprender, pero sí hacen falta un carácter, unas habilidades y, sobre todo, un punto de partida adecuados.
Para que el proyecto avance, los emprendedores tienen que superar obstáculos, manejar la incertidumbre y tomar decisiones constantemente. Para ello se necesita un carácter perseverante y con capacidad de gestión, además de conocimientos y habilidades de campos tan distintos como la economía, el marketing, la comunicación, la gestión en general y de equipos en particular, además de la formación específica en el sector en el que va a desarrollar la actividad.
En cuanto al punto de partida, tiene que ver con la situación económica y personal, el equipo de personas, la zona en la que se va a desarrollar el emprendimiento y muchos otros factores.
No quiero entrar en más profundidad ahora. Me basta recordar que el emprendimiento no es para todo el mundo y que, a pesar de las historias que circulan hace décadas a su alrededor, tampoco es fácil.
Partiendo de ese punto, vamos a comparar, por ejemplo, los porcentajes de fracaso del emprendimiento comercial respecto al tecnológico. Según un estudio de CBS Insights, más del 51% de las empresas fracasan en sus primeros cuatro años de vida. Pero si hablamos de empresas tecnológicas o start ups, este porcentaje llega al 90%.
Me hubiese gustado compartir alguna estadística concreta de emprendimiento comercial, pero no la he encontrado. Así que podemos decir que, aunque el emprendimiento no sea fácil ni para todo el mundo, el emprendimiento comercial está en la media de porcentajes de éxito.
Hecho esta aclaración, vamos con los clichés más habituales alrededor del comercio local.
Clichés del comercio local: dedicación y tamaño
Si queremos cambiar la imagen del comercio local, tenemos que desmontar los clichés más perjudiciales, así que lo primero es conocerlos.
Quizás el cliché más habitual alrededor del comercio local sea el de que es una actividad muy sacrificada, que requiere de muchas horas de dedicación que hace difícil la conciliación familiar.
Y aquí habría que recordar que, en general, los emprendimientos requieren de una especial dedicación en sus primeros años, en momentos puntuales de la trayectoria del negocio y, según el sector, puede que también en ciertos momentos del año. Pero también es cierto que esto es más habitual en los negocios de tamaño muy pequeño y con modelos de negocio desactualizados. En tamaños más grandes y con modelos de negocio actualizados es frecuente encontrar equipos de personas y procesos de gestión que facilitan el cumplimiento de horarios y alejan el concepto de sacrificio personal.
Este último punto también es otro de los clichés: la equiparación del comercio local a un negocio unipersonal, gestionado por una persona responsable de todas y cada una de las decisiones que se toman y de las acciones que se ponen en marcha.
Sin embargo, en la mayoría de los negocios exitosos que conozco, esta suele ser una primera fase. De hecho, los negocios que más crecen son aquellos que comienzan con un pequeño equipo. O, en el caso de ser una sola persona la que está al frente, la clave de su éxito es que se apoyan en colaboraciones en las que puede delegar funciones como la comunicación y el marketing.

Clichés del comercio local: tradición e innovación
Otro de los clichés más habituales en el comercio local tiene que ver con la tradición, con entender que son negocios que vienen de familia. Tanto es así que al reto de la sucesión se le suele llamar, en mi opinión erróneamente, relevo generacional. Es decir, como si la sucesión en un negocio exitoso se tuviese que resolver en familia.
Este cliché se arrastra por la tradición artesana de muchos de los negocios, pero no tiene mucho sentido mantener esta visión tradicional cuando los productos que se venden en la inmensa mayoría de los negocios no son artesanos. Debido a ello, tampoco el conocimiento que pudiera ser transmitido entre generaciones es ahora un obstáculo para entrar en un sector sin demasiada experiencia específica.
Esta visión tradicional también aleja la idea de la innovación del sector, especialmente cuando se malinterpreta reduciéndola al uso de herramientas tecnológicas y digitales.
Sin embargo, algunos de los mejores comercios locales que conozco están dirigidos por personas con formación en la gestión de proyectos o en la comunicación. Esto les ha permitido innovar tanto en la manera en la que se relacionan con sus clientelas, en la hibridación de sus negocios complementando la venta de productos con la prestación de servicios y, sobre todo, utilizando herramientas y recursos tecnológicos en sus procesos.
Clichés del comercio local: propuesta de valor
Si los clichés que hemos visto hasta ahora son perjudiciales, hay otros que me parecen peores. Son los que ponen el foco del valor en aspectos secundarios que, además, suelen presentarse sobredimensionados.
Aquí estarían esos argumentos que dicen que la gran diferencia del comercio local sobre otros formatos es la cercanía o el trato amable. Que es tanto como decir que la gran ventaja de un coche es que tiene cuatro ruedas.
Y también están los que dicen que el comercio local da luz a las calles o que los comerciantes son los psicólogos de nuestros mayores. No hay campaña de sensibilización que no caiga en estos tópicos.
No voy a perder tiempo desmontando estos clichés. Te confieso que, en ocasiones, hago encantado unos cuantos kilómetros para ir a mis comercios favoritos. Y lo hago porque tienen una selección de productos a mi gusto, presentados en unas instalaciones a la altura de un negocio profesional de estos tiempos, lo mismo que la atención y los procesos. Por supuesto, no me hacen de psicólogo ni lo espero, aunque reconozco que pasar un rato en estas tiendas y volverme a casa con algún producto me puede arreglar el día o la semana.
¿Qué consecuencias tienen los clichés en la imagen del comercio local?
Ya puedes imaginar que la imagen del comercio local que se construye acumulando estos clichés no es la más conveniente para atraer a los consumidores y mucho menos a los emprendedores y trabajadores. Pero vamos a verlo con más detalle las consecuencias.
Para empezar, la imagen poco dinámica, tradicional y unida a esfuerzos y penurias no parece muy alineada con lo que busca un emprendedor joven. También resultan bastante disuasorios tanto el horizonte de la lucha por la supervivencia constante como la aparente necesidad de haber heredado la vocación de tus antepasados.
La imagen que construyen los clichés también aleja a los que pudieran buscar una salida laboral en el comercio local. Y es que los clichés negativos ayudan a trasladar la idea de que trabajar en el comercio local no parezca una opción con mucha proyección ni seguridad, ni una actividad en la que alguien podría desarrollarse profesionalmente. Y, ojo, que estoy hablando de lo que parece, no de lo que es. Porque lo cierto es que muchos negocios se están transformando y son una excelente opción para desarrollar habilidades relacionadas con la gestión avanzada, la especialización y la digitalización.
Sin embargo, lo peor del impacto que causan los clichés negativos es la imagen que se traslada al consumidor potencial. Porque las personas que un día podrían ser emprendedoras y trabajadoras en el comercio local tienen que ser primero consumidoras. Por ejemplo, vamos a pensar que los emprendedores y trabajadores del comercio local de hoy y del futuro serán los jóvenes. Bien, pues los datos de consumo en el comercio local de este grupo de edad ya nos dan una pista de que no les está resultando atractiva.
La imagen clásica y tradicional es una de las razones de que tanto una parte importante de los jóvenes como de los grupos de edad mayores, pero con gustos más modernos prefieran otros formatos de comercio para comprar, trabajar y emprender.
Porque seguro que no soy el único al que un comerciante le ha dicho que su sobrina prefiere trabajar en Zara, cobrando menos incluso, en lugar de aceptar su propuesta de trabajo en el comercio familiar.

¿Por qué necesitamos cambiar la imagen del comercio local?
Una vez llegados a este punto, puede que compartas mi análisis al cien por cien o en un porcentaje menor. Pero seguro que vamos a estar de acuerdo en que necesitamos cambiar la imagen del comercio local.
Primero porque necesitamos que el comercio local sea atractivo para los consumidores. Así que deberíamos centrarnos en los argumentos que más pueden alinearse con las necesidades y expectativas de los consumidores. Para ello deberíamos olvidarnos de la cercanía, la luz en las calles y del término comercio tradicional. En su lugar, deberíamos focalizarnos en el atractivo de la especialización, la personalización y las experiencias valiosas y contemporáneas.
También necesitamos cambiar la imagen de cara a los emprendedores comerciales, empezando por eliminar el cliché que relaciona el comercio local con una actividad unipersonal, de pequeño tamaño, que exige una dedicación permanente y que hace imposible la conciliación familiar. Sobre todo, porque no es una realidad generalizada, lo mismo que la tradición familiar.
Tanto si pensamos en los emprendedores o los trabajadores del futuro del comercio local, podríamos centrar la atención en que la gestión de muchos comercios locales es un trabajo gratificante, que te permite desarrollar habilidades en varias áreas de conocimiento. Además, existen muchas posibilidades de desarrollar negocios innovadores apoyándose en el uso de herramientas tecnológicas y digitales.
No quiero olvidar un punto importante. Hay negocios que combinan esta nueva imagen más innovadora y profesional con la prestación de experiencias de compra excelentes. Y si hay un aspecto que hay que mantener de la imagen clásica del comercio local, quizás rebajando el nivel de épica, es que sigue siendo un negocio de personas que se esfuerzan en mejorar la vida de otras personas.
Pero hay otro punto más importante todavía, con el que quiero cerrar esta parte sobre las razones por las que necesitamos cambiar la imagen del comercio local. Y se trata de recordar que no se puede cambiar la imagen del comercio local sin cambiar el comercio local.
Este punto de la imagen es uno más de los aspectos relacionados con la actualización del comercio local. Porque si hacemos esfuerzos e invertimos recursos en trasladar una imagen que solo representa a una mínima parte del comercio local, estaremos engañando a los consumidores, a los futuros emprendedores y a nosotros mismos.
Punto de partida para cambiar la imagen del comercio local
El punto de partida para cambiar la imagen del comercio local es decir algo que casi parece obvio: no se puede mejorar la imagen del comercio local sin cambiar el comercio local, sin actualizarlo.
Porque ya hemos visto que la estrategia de mostrar unos pocos comercios brillantes como representantes del total ya no funciona y muchos consumidores la perciben como engañosa. Además, mientras se sigan utilizando algunos de los clichés negativos, estos relatos tendrán poco atractivo para los potenciales emprendedores y trabajadores del comercio local.
Es decir que, para cambiar la imagen del comercio local, hay que cambiar el comercio local pero también el relato. Y hay que hacerlo teniendo en cuenta que dirigimos tanto el relato como la actualización a los consumidores, emprendedores y trabajadores potenciales.
El punto de partida es el mismo para las dos líneas de acción: desterrar los clichés más negativos para el comercio local para construir una imagen más nueva y atractiva del comercio local.

Desmontando los clichés: negocios unipersonales y sacrificios
Algunos de los clichés más habituales en el comercio local son los que tienen que ver con un negocio pequeño y unipersonal. Estos tipos de comercios son los más exigentes para el comerciante, que tiene que ocuparse de todos los aspectos del negocio, lo que le llevará a trabajar más horas para llegar a todo.
Por esta razón, los negocios unipersonales son muy vulnerables, ya que un pequeño problema de salud o cualquier otro contratiempo puede comprometer seriamente la continuidad del negocio. De hecho, según el INE, aproximadamente el 98% de las empresas que cierran en el sector servicios y comercio tienen menos de 4 empleados.
Este dato ya nos indica que favorecer el crecimiento de los nuevos negocios y de los ya existentes, es una inversión tanto en la supervivencia del comercio local como en la mejora de su imagen.
Para ello, las instituciones podrían proponer una combinación de ayudas a la contratación y de apoyos en forma de asesoramiento y seguimiento durante el proceso de transición de los negocios unipersonales a pequeña empresa. Estos programas podrían incluir formación adaptada en gestión de recursos humanos y la facilitación de bolsas de empleo.
Y si vamos un poco más allá, también implicaría potenciar la formación específica en comercio, a través de programas especializados en las necesidades del comercio minorista. Es decir, programas que puedan plantear distintas especializaciones a las personas que tengan que cubrir los roles de las tiendas, en lugar de concentrar toda la formación en el comerciante.
Mientras tanto, los comerciantes deberían ser conscientes de la vulnerabilidad que supone el negocio unipersonal y plantearse los procesos de crecimiento y consolidación como una garantía de continuidad. También podrían potenciar la visibilidad de sus equipos para transmitir la dimensión real de su negocio. Y, por supuesto, delegar funciones y alejarse de la tentación de hacer todo ellos.
En cuanto a los medios, sería recomendable fomentar la aparición en sus contenidos de comercios locales con equipos de varias personas y darles visibilidad. De esta manera quedaría más claro que el comercio local no es igual a un comercio unipersonal.
Desmontando los clichés: propuestas de (poco) valor
Otros clichés que perjudican la imagen del comercio local son los que trasladan propuestas de valor que, en realidad, no tienen demasiado valor. Quizás los mejores ejemplos sean esos argumentos que dicen que los comercios dan luz a las calles o que resaltan la cercanía o la amabilidad de los comerciantes.
Al final, estos argumentos no dejan lugar para destacar propuestas de valor centradas en la innovación, la personalización y el atractivo de una gran parte del comercio local. Y son estas propuestas de valor las que realmente marcan diferencias sobre otros formatos de comercio.
Por eso, las instituciones deberían fomentar programas con potencial para mejorar las propuestas de valor de una parte de los negocios existentes, aunque no es una tarea sencilla. En cambio, sí es más fácil propiciar que los nuevos emprendimientos cuenten con propuestas de valor atractivas, innovadoras y apoyadas en la personalización. Y es una buena inversión, porque son este tipo de negocios los que tienen más posibilidades de diferenciarse, de sobrevivir y crecer.
Por otro lado, los comerciantes deben aceptar que en el momento en el que está el comercio, las propuestas de valor no pueden centrarse en la cercanía, el buen trato y dar luz a las calles. Porque eso es lo mínimo que espera un consumidor de un negocio actual, pero lo que hace que compre y que vuelva son las propuestas de valor diferenciales y las experiencias de compra valiosas.
Esto vale también para los medios de comunicación y quienes crean contenidos para “sensibilizar a los consumidores”. Cuando un negocio es atractivo y resulta valioso para su clientela, no hace falta sensibilización. Ni, mucho menos, necesita dar pena para generar ventas.
Por esta razón, lo mejor que pueden hacer muchos comerciantes por su negocio es trabajar en sus propuestas de valor y sus experiencias de compra para resultar atractivos y valiosos para su clientela.
Una buena manera de hacerlo es profundizar en la especialización, porque todavía hay muchos negocios que pecan de generalistas. Por experiencia, puedo decir que unos pequeños ajustes consiguen muy buenos resultados en la mayoría de los casos. En muchos negocios, incluso, solo hay que cambiar el lenguaje y la manera de ver la relación con la clientela.

Cuál debería ser la nueva imagen del comercio local
Hasta ahora hemos repasado los principales argumentos que podrían demostrar que la imagen que a menudo se proyecta del comercio local es perjudicial para su futuro. Y también hemos propuesto cómo se podrían combatir los clichés negativos desde las instituciones, el comercio y los medios de comunicación.
Así que ha llegado el momento de proponer cómo debería ser esa nueva imagen que se debería construir entre todos los agentes que rodean al comercio y el sector mismo. Además, no estará mal recordar que el objetivo principal de esta nueva imagen es la de mejorar la percepción y aumentar las posibilidades de conexión con los consumidores y con potenciales emprendedores y trabajadores.
Quizás el objetivo general de esta nueva imagen sería empezar a mostrar al comercio local como empresas de proximidad y dejar atrás esa aura de oficio antiguo. Y aquí no digo que descartemos el valor que pueda aportar la tradición y la experiencia. Al contrario, deben sumar valor a una manera contemporánea de plantear un negocio.
En otros sectores y en muchas de las marcas y productos que se venden en el comercio local tenemos ejemplos de tradición y modernidad en empresas pequeñas. Empresas con marca, posicionamiento y valores diferenciales respecto a sus competidores y que se gestionan con la misma profesionalidad.
Además, y dentro de esos valores más modernos que deberíamos trasladar del comercio local, tenemos que cambiar el punto de vista del retorno que ofrece el sector a sus clientelas y a la población en general. Es decir, hay que cambiar el discurso de lo que el comercio devuelve a la sociedad, que va mucho más allá de iluminar las calles.
Los pilares de la nueva imagen del comercio local
Partiendo de este primer boceto, vamos a ver en detalle cuáles serían los tres pilares que sostendrían la nueva imagen del comercio local, y verás que tienen mucha relación con la actualización.
El primer pilar sería profundizar en la especialización del comercio local. Más negocios que conectan con categorías específicas de productos o con determinados grupos de clientes y menos negocios generalistas.
Es decir, más negocios especializados en clientes senior o aficionados a un deporte, pero también en bienestar o en ciertos tipos de gastronomía. Y menos negocios que tratan de vender “un poco de todo para todos”.
Esta especialización puede facilitar el crecimiento del negocio al atraer a más clientes por las soluciones y las experiencias que ofrecen y no tanto por el precio. Pero también harán más valiosa y efectiva la comunicación, creando conexiones más fuertes y propiciando la fidelidad. Sumando todo ello, será más probable que se perciba al comercio local como una alternativa a otros formatos de comercio.
El segundo pilar implica otra profundización, esta vez en la profesionalización del comercio local. En este caso hablamos sobre todo de los procesos internos, desde la estrategia hasta los procesos pasando por la gestión de los equipos de personas.
Para ello, deberíamos dirigir los negocios locales con estrategias más claras y definidas, respaldadas con datos y no con intuiciones. También se deberían modernizar los procesos, especialmente la gestión de almacenes, pedidos, pagos y devoluciones. Porque ser profesionales no es solo saber de productos, es ser capaz de propiciar experiencias de compra con estándares contemporáneos.
Un aumento de la consistencia en la profesionalización reduciría los aspectos negativos que podría apreciar un cliente actual que comparase la experiencia de compra con otros formatos de comercio. De esta manera, la diferenciación por otros aspectos como los que hemos visto en el pilar de la especialización sería más efectiva.
El tercer pilar de la nueva imagen del comercio local tiene que ver con el relato. Hablar más de lo valioso de la experiencia de compra mientras se trabaja para mejorarla. Y también de la conveniencia y la confianza desde el punto de vista del consumidor y después de garantizar aspectos como las opciones de pago y las condiciones de devolución. Pero también hay que hablar para los futuros emprendedores y trabajadores del comercio local. Y hablar de horarios razonables, de desarrollo profesional y de futuro, y olvidarse de la épica.
Ventajas de la nueva imagen del comercio local
Con solo estos brochazos ya se puede adivinar el cambio de atractivo de esta nueva imagen. Por supuesto, la nueva imagen no puede ser un cuento. Tiene que estar respaldada por negocios que ya trasladan esta imagen, pero también por los comercios que se actualicen y los nuevos que se abran.
Siendo así, la ventaja más evidente que tendrá la nueva imagen es un mayor impacto en los consumidores y en los potenciales emprendedores y trabajadores del comercio local. Por lo tanto, aumentarían los clientes y las ventas, sería más habitual la apertura de negocios nuevos y habría más candidatos para cubrir los puestos de trabajo que ofrece el comercio local.
Esta secuencia supondría que habría más negocios nuevos, mejor preparados y de mayor tamaño, lo que garantizaría una mayor supervivencia. A su vez, esto disminuiría el problema de los locales vacíos y alejaría el riesgo de desertificación comercial de muchas áreas comerciales urbanas.
La combinación de mayores opciones comerciales con capacidad de satisfacer necesidades y expectativas más diversas también implicaría un aumento de la calidad de vida en las ubicaciones de estas áreas comerciales. El hecho de contar con esa oferta comercial en un radio más cercano y sin necesidad de utilizar el coche o de trasladarse ni a centros comerciales ni a otras áreas comerciales también contribuiría al aumento de la percepción de calidad de vida.
Al mismo tiempo, esta mejora de la actividad atraería nuevas inversiones y justificaría las ayudas de las instituciones para apoyar la actualización de del comercio.
Como ves, son muchas las ventajas que podría aportar una nueva imagen del comercio local que estuviese respaldada por acciones de actualización y mejora. Por supuesto, tanto el análisis inicial como las propuestas se pueden desarrollar más, algo que queda fuera de las posibilidades de este episodio. Pero creo que este acercamiento sería un buen punto de partida sobre el que trabajar.
Por eso me encantaría que sirviese para que, entre todos, comencemos a cambiar la imagen del comercio local y a actualizar la oferta comercial de nuestras áreas comerciales urbanas. Porque, como digo en la presentación del podcast, no solo estaremos reactivando la economía local, también estaremos creando ciudades más humanas.













