En este episodio hablaré del reto que supone la empleabilidad en el comercio local, sobre todo para atraer a los jóvenes, de los elementos que componen este reto y cuáles son los que afectan especialmente al comercio local.

Pero, antes de empezar, quiero contarte algo.

 

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La (difícil) empleabilidad en el comercio local

En los últimos meses, han sido muchos los comerciantes que me han contado que necesitaban contratar personal para cubrir bajas y jubilaciones o para ampliar sus negocios. Y a continuación me decían que les estaba costando mucho encontrar candidatos, incluso sin experiencia o cualificación.

Y la situación parecía especialmente difícil cuando buscaban candidatos jóvenes. Porque parece que no son muchos los jóvenes que encuentran atractivo trabajar en un comercio local por razones variadas.

Pero también me han dicho que, una vez contratados, les resulta difícil fidelizar a estos mismos perfiles. Es decir, que es bastante frecuente que los empleados más jóvenes no pasen el periodo de prueba o que decidan no renovar el contrato una vez finalizado.

Esta situación no solo es inconveniente porque supone volver a iniciar procesos de contratación y formación. Lo es porque suele implicar sobrecargas de la plantilla habitual e, incluso, pone en peligro futuros procesos de expansión y, en los casos más graves, la continuidad del propio negocio.

Así que, como es una conversación que he tenido varias veces durante las últimas semanas con comerciantes, he pensado analizar los retos del empleo en el comercio local. Que, por otra parte, son retos compartidos en buena medida con otros sectores, aunque el comercio local tiene aspectos específicos.

Y aunque estos retos y sus consecuencias no están exclusivamente relacionados con los jóvenes, quiero prestar atención especial a la relación entre el empleo en el comercio local y los jóvenes. Primero porque muchos comerciantes buscan personas jóvenes para incorporar a sus plantillas. Pero también porque con más jóvenes trabajando en el comercio local podríamos esperar que haya más clientela joven. Además, sería más fácil garantizar la continuidad y la viabilidad del sector porque, con más jóvenes como clientes y trabajando en las tiendas, también debería haber más jóvenes emprendedores en el comercio local.

 

Otra vez los tópicos y los clichés

Como decía, he tenido muchas conversaciones con comerciantes en los últimos meses en las que hemos hablado del reto del empleo en el comercio local. De negocios que no pueden gestionar bien su día a día, que no pueden crecer o, en los casos más graves, que tienen que cerrar por falta de personal.

Para hacernos una idea aproximada de la magnitud del reto basta con pasear por cualquier área comercial urbana y fijarse en la proporción de negocios que muestran cartelería con ofertas de empleo.

Por esta razón no deberíamos abordar este reto con tópicos y con clichés, porque en estas conversaciones me he encontrado unos cuantos. Tópicos que no nos ayudan a afrontar uno de los retos más importantes que tiene el comercio local en los próximos años y que tiene una conexión directa con otros retos no menos importantes.

Muchos de estos tópicos los he encontrado aplicados específicamente a las generaciones más jóvenes, que deberían ser las principales candidatas para trabajar en el comercio local.

Suelo decir que uno de los aspectos clave de la actualización del comercio local es dejar de gestionar a partir de intuiciones, y mucho menos a partir de tópicos y clichés. Así que, dada la importancia del reto que tenemos por delante con el empleo en el comercio local, creo que debemos partir de datos e información contrastada.

Por esto, vamos a empezar conociendo datos contrastados y utilizándolos para desmontar los principales mitos alrededor del empleo en el comercio local, especialmente para el caso de los jóvenes.

 

La dimensión del reto del empleo en el comercio local

Quizás lo primero a lo que nos pueden ayudar los datos es a dimensionar el reto que tenemos por delante en el comercio local respecto al empleo.

Para comenzar, tenemos que partir de que el comercio es el segundo sector con más dificultad para encontrar trabajadores, únicamente por detrás de la Administración Pública. Como ejemplo, sólo en 2025, se quedaron sin cubrir 16.000 vacantes en el comercio local. Por otro lado, se calcula que, debido a la jubilación de las generaciones nacidas del baby boom de los años 60 y 70 del siglo pasado, se necesitarán 175.000 personas cada año durante la próxima década solo para sustituirlas.

Además, una parte no pequeña de los perfiles que habría que sustituir para mantener abiertos los negocios locales son los que responden a los roles de trabajador y propietario. Es decir, los gestores. Este reto, el de la sucesión, es otro de los más importantes que tenemos por delante en el comercio local, por eso le dedicaré un episodio específico en otro momento.

Otra parte importante de las vacantes que habrá que cubrir son las que corresponden a perfiles de oficio, como carniceros, pescaderos y muchos otros que requieren de formación específica. En la situación actual, hasta un 80% de las empresas comerciales dicen que no encuentran perfiles adecuados. Por ello, muchos gestores contratan a perfiles poco especializados que luego deben formar o dedicar a las funciones menos exigentes del negocio.

A la dificultad de contratar, tenemos que sumarle el reto de la retención. Y es que las dificultades no terminan con la firma el contrato de empleo porque en el comercio se alcanza una rotación del 30%. Bien porque el contrato se firmó para una temporada concreta, porque la empresa prescinde del trabajador o es el trabajador quien decide abandonar la empresa, casi una de cada tres contrataciones no se renueva o no se termina.

Este es otro reto para tener en cuenta porque el coste estimado de una rotación, que implicará un nuevo proceso de búsqueda, formación y pruebas, es el equivalente a entre 6 y 9 meses de sueldo. Y ese es solo el coste tangible, al que tenemos que añadir el coste intangible de haber bajado la calidad del servicio a la clientela.

 

Qué piensan las personas sobre el empleo

Los datos anteriores ya nos dan una buena idea de la magnitud del reto que tiene por delante el comercio local respecto al empleo. Pero lo que definitivamente nos servirá de referencia es saber que el número total de jóvenes que se podrán incorporar al mercado de trabajo en los próximos años es mucho menor que el de las personas que se jubilarán.

Es decir, que habrá más vacantes que candidatos. Lo que supone que podrán ser los candidatos quienes elegirán dónde quieren trabajar y qué empleos están más alineados con su modo de vida y sus expectativas. Por eso será relevante conocer cuál es la relación actual de las personas con el empleo en general.

Sin centrarnos todavía en los jóvenes ni en el empleo en el comercio, algunos estudios recientes muestran que el trabajo no es la prioridad central para un 45% de los encuestados. Es más, hasta un 47% de ellos se plantea cambiar de trabajo cuando mejore su economía, y un 36% estaría dispuesto a cobrar menos a cambio de que su actividad le resultase más gratificante.

Por tanto, ya vemos que las expectativas de una parte importante del mercado de trabajo no solo tienen relación con el sueldo, especialmente para las generaciones más jóvenes. Por ejemplo, un 72% de trabajadores de la Generación Z ha renunciado o ha considerado dejar un empleo por falta de flexibilidad, sobre todo en el horario, el lugar de trabajo y el estilo de liderazgo.

Es decir, que una mayoría de los jóvenes prefieren trabajos en los que el horario se adapte a su vida, que puedan combinar el teletrabajo con el presencial y que sus opiniones se tengan en cuenta.

También valoran positivamente la prevención del stress laboral, los programas de apoyo a la salud física y mental y, por último, la alineación del propósito de la empresa con sus valores. Y prefieren empleos en los que puedan aprender, crecer y desarrollar actividades que no les resulten monótonas.

 

El lastre de la imagen tópica del comercio local

Hasta este punto hemos podido hacernos una idea de la magnitud del reto que tiene por delante el empleo en general y de las expectativas que deben tener en cuenta los empleadores para afrontarlo. Además, sabemos que el comercio local necesita incorporar a personas para trabajar en sus negocios y que se queden trabajando, porque la rotación supone un coste muy alto.

Antes de plantearse cualquiera de esos objetivos, el sector necesita atraer a esas personas, especialmente las jóvenes. Necesita que consideren que el comercio local es una salida laboral para tener en cuenta. Pero, una vez que hemos conocido las expectativas de una parte importante de los trabajadores, ¿cómo de atractivo resulta el comercio local y cómo de alejado está de las expectativas de los candidatos más jóvenes?

En un episodio anterior decía que necesitamos cambiar la imagen del comercio local. La razón de esta necesidad es que los clichés que han construido la imagen que tienen muchas personas del comercio local no está beneficiando su atractivo como espacio en el que trabajar o emprender. Algunos de los tópicos más negativos hablan de sacrificio extremo, de negocios de una sola persona haciendo todo o de actividades ancladas en la tradición. La fotografía que construye la suma de todos ellos está alejando a muchas personas de considerar el comercio local como una posibilidad de trabajo.

Es cierto que hay personas en el comercio local que trabajan muchísimas horas, que renuncian a una parte de su vida personal y que desarrollan una actividad con habilidades que se han transmitido entre generaciones. Pero no es la norma, y mucho menos entre los trabajadores.

Por todo ello, creo que es muy importante plantear la necesidad de cambiar la fotografía del comercio local, presentando negocios de todos los tamaños, con maneras innovadoras de trabajar, con plantillas que se reparten roles distintos.

Si la imagen no cambia, las generaciones más jóvenes seguirán viendo el trabajo en el comercio como algo temporal, en el mejor de los casos. Un sector en el que pasar un tiempo de camino a otros destinos laborales con planes de carrera, donde no hay recorrido para crecer profesionalmente.

Este cambio es muy necesario porque una gran parte de las personas que buscan empleo tienen estudios universitarios. Y, como he podido comprobar personalmente en varios procesos de selección, muchas personas con esta formación consideran el comercio como un paso atrás en su carrera.

 

El lastre de la imagen tópica de los jóvenes

Si hablamos de tópicos, también encontramos unos cuantos en las impresiones de los comerciantes respecto a la relación entre los jóvenes y el empleo en el comercio local. Es decir, una serie de mitos extendidos que dificultan el entendimiento entre los jóvenes y sus potenciales empleadores.

Uno de los más he escuchado es el que dice que “la gente no quiere trabajar” y que se aplica tanto para la falta de respuesta a una oferta de trabajo como al porcentaje de personas que renuncian.

Como siempre, las razones de estos comportamientos son más complejas. Por una parte, está el factor demográfico que comentaba antes. Es decir, que no hay tantas personas en edad de trabajar como las que se jubilan. También están la sobre cualificación y la infra cualificación como grandes generadores de frustración. Estos efectos se dan, por un lado, cuando una persona siente que está desaprovechada y, por otro, cuando no recibe la formación necesaria para desenvolverse correctamente.

Otro tópico es el que dice que “los jóvenes solo quieren ser influencers”, que da a entender que los jóvenes solo quieren el dinero fácil y rápido.

Los datos confirman que una gran mayoría de los jóvenes son aficionados a la creación de contenido. Pero son pocos los que realmente contemplan de manera seria la opción de dedicarse a ello profesionalmente, porque lo que más aprecian es la estabilidad. Por esta razón, un 19% de los jóvenes se plantea opositar para aprovechar su formación. En el otro extremo son casi un 35% quienes piensan en apoyarse en la tecnología para emprender, buscando la flexibilidad y la autonomía. Mientras tanto, solo el 12,5% de los jóvenes está interesado en trabajar por cuenta ajena, sobre todo porque ya no se asocia este tipo de empleo con seguridad ni estabilidad.

 

Puntos débiles de la empleabilidad en el comercio local

Como hemos dicho antes, el comercio en general es uno de los sectores con más dificultad para contratar. Pero hay algunos aspectos concretos de la empleabilidad en el comercio local que son puntos débiles específicos del sector, y que es importante tener en cuenta porque aumentan su falta de atractivo.

Una de las principales razones de esta falta de atractivo son los horarios, porque muchos candidatos potenciales prefieren evitar los horarios partidos y el trabajo en sábados y festivos. Por un lado, los horarios partidos alargan una jornada laboral que, sumado el tiempo de los desplazamientos, puede acercarse a las doce horas. Por otro, el trabajo en sábados y festivos limita las posibilidades de disfrutar del ocio en familia o con amigos. En empresas de comercio más grandes hay posibilidad de trabajar en turnos extendidos y de librar de manera rotatoria, pero esto es casi imposible en el comercio local.

Además, es bastante frecuente que a las nuevas incorporaciones se les asignen los peores turnos, lo que hace que se quemen rápidamente.

A esto hay que sumar que, debido a la estrechez de los márgenes comerciales, los comercios locales también tienen más limitaciones para ofrecer salarios competitivos, comparados con otros sectores, como el tecnológico o el industrial. En el mismo sector del comercio, las multinacionales pueden ofrecer mejores condiciones, así como planes de carrera y desarrollo profesional.

Este punto es importante porque, como hemos dicho antes, muchos candidatos con formación universitaria consideran el comercio como un paso atrás en su carrera. Por ello, sin opciones de desarrollo, enfocarán su empleo en el comercio local como algo provisional.

Otro punto que deberíamos tener en cuenta es que, muy a menudo, el comercio local es noticia tanto por los cierres de tiendas como por las previsiones de cierres. Incluso ha habido momentos en los que se ha argumentado que el comercio tradicional iba a desaparecer. Esto hace que se perciba como un sector sin demasiado futuro, una percepción que no ayuda nada en la mejora del atractivo como destino laboral.

Mientras tanto, es muy difícil encontrar información sobre el día a día del empleo en el comercio local. Y sería bueno para cambiar algunos prejuicios porque, por ejemplo, el horario partido facilita la conciliación en los casos en los que el trabajador no viva muy alejado del comercio en el que trabaja. También hay muchos casos de emprendedores en el comercio local que han dejado trabajos en otros sectores que pueden parecer más atractivos y que destacan las ventajas de trabajar en el comercio local.

Hay otros aspectos que también complican las posibilidades del comercio local para contratar, pero en entornos específicos. Por ejemplo, el precio de la vivienda hace que sea más difícil encontrar trabajadores para negocios situados en ciudades turísticas o en ciertas capitales. Sobre todo, en zonas donde el transporte público es poco eficiente, porque las personas que quieran trabajar en estos comercios deberán desplazarse desde otras poblaciones y perderán mucho más tiempo y dinero.

 

La importancia de la formación

He dejado para el final otro aspecto específico de la empleabilidad en el comercio local que tiene una gran relevancia y del que he hablado con muchos comerciantes y trabajadores: la formación.

Muchos comerciantes buscan a personas con experiencia porque creen que así no tendrán que formarlos y estarán listos para trabajar desde el primer día. Pero, aun en el caso de encontrar a candidatos con experiencia en el mismo sector, cada negocio tiene distintas maneras de gestionarse.

Y aquí es cuando comienzan las fricciones, porque no suele haber manuales que recojan los procedimientos más habituales. Pero es que son muchos los negocios locales en los que hay procedimientos y criterios poco habituales. Por ejemplo, el criterio con el que están clasificados los productos en el almacén o el modo en el que se categorizan los productos en la tienda.

Como son pocos los comercios locales que tienen programas de formación adecuados, las lagunas de conocimiento aparecen sin avisar en el día a día del trabajador, generando incomodidad para ellos y fricciones con la clientela. Esta acumulación de situaciones de frustración eleva las posibilidades de que los periodos de prueba terminen en renuncia.

En otras ocasiones, el proceso de formación lo lleva a cabo el comerciante de manera personalizada e intensiva, acompañando al candidato en su día a día. En estos casos el resultado final es mucho mejor, porque el candidato siempre tiene la red de seguridad que supone el comerciante.

Claramente esta opción de formación asistida es mejor que otras en las que el nuevo empleado debe enfrentarse solo a su día a día después de una formación de una tarde. Sin embargo, el comerciante puede frustrarse si el candidato decide renunciar una vez terminado el contrato, debido a la enorme cantidad de horas que ha dedicado a la formación.

Porque, a pesar del esfuerzo formativo del comerciante, no es extraño que una persona puede considerar su empleo en el comercio local como una fase en su carrera laboral y no un fin. Pero, al otro lado, hay un comerciante que ha puesto la ilusión en que esa persona formaría parte de la plantilla durante décadas.

Como he podido comentar con algún comerciante, esta frustración podría evitarse gestionando las expectativas de manera distinta. Asumiendo que una parte de la plantilla no se quedará y que eso no es un fracaso de su gestión. Por ello, y en previsión de las rotaciones que se pudieran dar, convendría ir generando unos recursos formativos que no dependiesen exclusivamente del comerciante. Pueden ser combinaciones de vídeos y documentos de todo tipo, que se puedan complementar después con el seguimiento y la asistencia del comerciante o de la persona designada para esta función.

 

Conclusiones

Para finalizar este repaso a los retos que plantea la empleabilidad en el comercio en general y en el comercio local en particular, me gustaría compartir las conclusiones a las que he llegado investigando y escribiendo sobre este tema.

La primera es que no podemos seguir abordando este reto desde la repetición de tópicos y clichés sobre el desinterés de los jóvenes y sobre lo inevitable del sacrificio que implica trabajar y emprender en el comercio.

Con una tasa de rotación del 30%, miles de vacantes sin cubrir y las dificultades que nos planteará la demografía en los próximos años en el sector comercial, debemos ser más rigurosos y quizás plantear cambios estructurales. No será fácil ni rápido, pero necesitamos presentar una imagen actualizada del comercio local que lo posicione como una opción laboral contemporánea y atractiva.

Para ello, también hay que hacer un esfuerzo y adaptar las expectativas de los comerciantes y los procesos de contratación y formación. Quizás haya que asumir que habrá personas que solo quieran estar una temporada trabajando, adaptar los procesos a esta realidad y pensar que no tienen por qué ser algo malo.

La empleabilidad es otro reto más de la actualización del comercio local y, como otros retos pendientes, debemos afrontarlo de manera profesional si queremos construir negocios atractivos y viables.

Guia 2024 para la actualización del comercio local

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