Sale

Estos primeros días de rebajas he pasado unas cuantas horas “de tiendas” y he podido pulsar el ambiente comercial y observar varios aspectos relativos a la orientación al cliente.

En general, no he encontrado diferencias comparando estos aspectos en periodo de rebajas con el resto del año. Sin embargo, he visto unas cuantas cosas que no me han parecido muy bien.

En algunas tiendas, generalmente de textil, he notado que habían puesto a la venta una gran cantidad de prendas “rescatadas” de algún almacén en el que, posiblemente, hayan permanecido, como mínimo, un año, aunque por muchas de ellas han pasado muchas campañas, ocasionando desperfectos de distinta consideración: suciedad, efecto sobado, pérdida de botones e incluso rasgones. Estas prendas deberían ser catalogadas como “artículos con tara”, estar en un lugar adecuado, con la tara señalizada, y no “camufladas” entre el resto, a la espera de algún consumidor descuidado.

Otra cosa que no me parece muy elegante es la retirada de prendas para evitar su venta con descuento. Esto suele suceder en prendas que corresponden a lo que se conoce como “fondo de armario”, es decir, prendas clásicas y neutras que no se pasan de moda. En estos últimos años, con la crisis, la mayoría de las firmas han optado por minimizar el riesgo y  presentar colecciones más bien sobrias, por lo que ha sido grande la cantidad de prendas retiradas. Tanto es así que, en algunas cadenas, han concentrado el producto de rebajas en ciertas tiendas y han presentado en otras tiendas las colecciones de nueva temporada. En algunos casos, las prendas retiradas vuelven a exponerse, dosificadas, a partir de la primera semana de rebajas, para que siga habiendo artículos “gancho” que calienten el ambiente pasados los primeros días de euforia.

El consumidor está en una etapa en la que, más que nunca, estudia mucho su compra, aún en rebajas.

Es más que probable que muchos de estos consumidores hayan visitado días antes los comercios en cuestión haciendo una lista de las prendas que les parecían más interesantes. Muchos de estos consumidores se dan cuenta de estas dos técnicas, y he escuchado comentarios en las tiendas que lo evidencian, por lo que la imagen de estas empresas, y de la campaña de rebajas, queda afectada negativamente.

Personalmente, creo que hay canales, como los outlets y las ventas privadas, para deshacerse del producto que no se venda en rebajas y de los artículos con tara. También me parece que “jugar limpio” no es una opción, es una obligación, y, por ello, las empresas que demuestran esta falta de respeto con el consumidor en época de rebajas, merecerían el resto del año el olvido de sus clientes.

Foto: AntwerpenR con licencia Creative Commons

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