Celestino Martínez

Difícilmente podríamos cuestionar la importancia de Internet en el proceso de globalización. Gracias a Internet, el mundo se ha hecho más pequeño y accesible. Sin embargo, este proceso de globalización también ha terminado aislando, aún más, a las zonas rurales.

Internet y zonas rurales

Según algunas estadísticas a las que he tenido acceso, el 40% de la población de España se concentra en el 1% del territorio, resultando que 6 de cada 10 municipios cuentan con menos de 2.000 habitantes. Teniendo en cuenta que el censo de las zonas rurales ha decrecido en un 7% en los últimos 10 años, parecería lógico pensar que esta situación no es fácil de mejorar.

El acceso a una conexión a Internet de calidad y a una buena cobertura inalámbrica son elementos clave para revertir la situación y, combinados con el uso adecuado de las redes sociales, pueden constituirse en factores de desarrollo económico.

Este fue el tema central de mi ponencia el pasado viernes 23 de Noviembre dentro de las Jornadas de Desarrollo Socioeconómico, que se celebraron en el Centro Cívico de Villacarriedo (Cantabria).

Los entornos rurales ofrecen una forma de vida más saludable, precios más bajos en vivienda y alquileres comerciales e industriales, ofreciendo servicios básicos similares a los de las grandes ciudades. Además, en España, pocos entornos rurales están muy distanciados de un gran núcleo de población.

Zonas rurales: atractivo para nuevos negocios

Esta combinación puede resultar interesante a profesionales o empresas cuyo modelo de negocio no necesite de un emplazamiento concreto. Muchos profesionales trabajan desde sus casas y sustituyen muchas de sus reuniones físicas por videoconferencias. Es el caso, también, de otras empresas que venden productos, que pueden distribuir desde cualquier punto geográfico donde llegue la recogida de una compañía de transporte.

En estos casos, el acceso a una buena conexión de Internet es determinante para que las empresas, profesionales y artesanos del entorno rural puedan ampliar su radio de actuación y vender sus productos y servicios a través del comercio electrónico.

En los últimos años han cambiado muchas pautas de consumo y, gracias a Internet y el comercio electrónico, los pequeños productores y artesanos pueden encontrar nuevos mercados, eliminando intermediarios que no aporten valor y abriendo las posibilidades geográficas de la distribución.

Experiencias como las de Naranjas LolaHermeneus, o Artesanio son una muestra de que Internet abre una puerta para conectar a productores y clientes.

¿En qué punto encajan el comercio electrónico y las redes sociales?

Los usuarios de Internet se acercan ya a la cifra de 2.500 millones, por casi la mitad de cuentas de Facebook, por poner un ejemplo de red social. Teniendo en cuenta que existen unos 500 millones de páginas web, no es difícil suponer que el gran problema para vender en Internet es conseguir ser visible.

Montar una tienda en Internet puede ser rápido y barato, pero hacer esta tienda visible y atraer a los clientes hacia ella no lo es tanto. Las acciones de Marketing Online están enfocadas a conseguir esta conexión y, dentro de ellas, el Marketing en Redes Sociales, o Social Media Marketing, tiene un peso importante.

De hecho, para algunos productores, serán estas acciones en redes sociales las que ocupen un papel protagonista, al estar basada su comunicación en el contacto directo con el cliente final.

Por otro lado, el consumidor ha dejado de creer en la publicidad de las marcas y confía más en las recomendaciones de otros consumidores, y las redes sociales son uno de los lugares donde se dan esas recomendaciones.

Para conseguir conectar emocionalmente con el cliente, no siempre se necesitan grandes acciones ni grandes presupuestos. En ocasiones, basta con ser auténtico y sencillo para lograr viralidad o los objetivos marcados, como demuestra el vídeo que incluyo a continuación, en el que se puede comprobar el resultado de una sencilla acción en Facebook que ha revolucionado el pequeño pueblo suizo de Obermutten, de 78 habitantes.

Y, hablando de revolución, el tiempo dirá si las redes sociales son la revolución que algunos proclaman. En mi opinión, ya son una revolución, viéndolo desde el punto de vista de Jacinto Benavente:

“La única revolución posible:
meter luz en las cabezas
y calor en los corazones”

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Foto: Celestino Martínez

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